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La etimología prostituida de Ìṣẹ̀ṣẹ

Su significado como tradición viva

Dr. C. Enrique Orozco Rubio5 min de lecturaArtículo 26 de 55
Consejo tradicional yorùbá reunido bajo un árbol sagrado

¨YO SOY PRACTICANTE DE ÌŞẸ̀ŞE¨, es una frase recurrente en el discurso de muchos ¨grandes sabios¨ para denotar un cierto aire de ¨superioridad, intelectualidad o escalafón superior¨, muchas veces de manera inconsciente otras con un fin bien marcado: hacer prevalecer sus creencias y costumbres. Por supuesto que la prostitución lingüística y la plasticidad dada al termino ha sido la base de tal conducta o discurso aberrante.

La palabra " Ìşẹ̀şe " en lengua yoruba proviene de la raíz "Ìşẹ̀," que se traduce como trabajo o acción, y "şe," que puede interpretarse como establecimiento o fundación. Juntas, estas raíces sugieren una idea profundamente arraigada: " Ìşẹ̀şe " es el acto de trabajar para establecer o preservar algo fundamental. En el contexto espiritual y cultural yoruba, " Ìşẹ̀şe " adquiere un significado más amplio: representa la tradición, el legado transmitido por los ancestros, y la adhesión a costumbres y valores que sostienen la identidad colectiva.

Ìşẹ̀şe como tradición: un legado integral

Entender " Ìşẹ̀şe " implica reconocer que toda práctica cultural convertida en tradición es un reflejo de nuestras propias costumbres, educación, familia y cultura. ¿Qué es una tradición sino la repetición consciente de actos significativos que conectan generaciones? " Ìşẹ̀şe " no es solo el cumplimiento de ritos religiosos; es también la afirmación de nuestra humanidad y nuestra capacidad de crear significados a partir de la experiencia compartida.

El verso de Ifá Òwónrín-Ògúndá ofrece una clave fundamental para comprender el valor de " Ìşẹ̀şe ":

El océano está lleno hasta el borde La laguna está llena hasta su capacidad Alásán va con Asán Alásán va con Asán, el Awo de la cima de la roca Los mayores pensaron en el problema Y se dieron cuenta que ya no era favorable Usaron sus bigotes para cubrir sus caras Y esparcieron firmemente sus barbas sobre el pecho Estas fueron las declaraciones de Ifá a Ìşẹ̀şe (tradicionalismo) Cada cabeza del culto de Orò en Ilé-Ifẹ ¿Qué es el Ìşẹ̀şe de uno? Olódùmarè es el Ìşẹ̀şe de uno Es este Ìşẹ̀şe que debemos calmar Antes de calmar a cualquier Òrìṣà

La veneración a Dios, más allá del nombre que se le otorgue en diferentes culturas y tradiciones, trasciende las barreras lingüísticas y religiosas para conectarnos con lo sagrado, lo eterno y lo trascendental. Reconocer a una fuerza suprema nos invita a reflexionar sobre nuestra pequeñez frente al universo y sobre nuestra responsabilidad en el equilibrio del mundo. Esta veneración es un acto de humildad y gratitud, un reconocimiento de que nuestra existencia forma parte de un tejido mayor, en el cual la espiritualidad nos une más allá de las diferencias. Adorar a Dios, sea como Olódùmarè, Jehová, Allah o el Gran Espíritu, es una forma de buscar armonía, propósito y conexión con la esencia misma de la vida.

El Orí de uno es el Ìşẹ̀şe de uno Es este Ìşẹ̀şe que debemos calmar Antes de calmar a cualquier Òrìṣà

Ser consecuentes con nuestros pensamientos, cultura, conocimientos y educación es esencial para vivir con integridad y autenticidad. Nuestra forma de actuar refleja lo que valoramos y creemos, y cuando nuestras acciones están alineadas con nuestras convicciones, nos convertimos en un ejemplo vivo de coherencia. Respetar nuestras raíces culturales y el conocimiento transmitido por nuestras comunidades no solo honra a quienes nos precedieron, sino que también preserva nuestra identidad y fortalece nuestra conexión con el entorno. Al actuar con congruencia, no solo enriquecemos nuestra propia existencia, sino que también contribuimos a un legado que inspira a otros a vivir con propósito y respeto por sus propias tradiciones y aprendizajes.

La madre de uno es el Ìşẹ̀şe de uno Es este Ìşẹ̀şe que debemos calmar Antes de calmar a cualquier Òrìşà El padre de uno es el Ìşẹ̀şe de uno Es este Ìşẹ̀şe que debemos calmar Antes de calmar a cualquier Òrìşà

La educación y las tradiciones que recibimos de nuestros padres son el cimiento sobre el cual construimos nuestra identidad y proyectamos nuestra visión del mundo. A través de sus enseñanzas, valores y prácticas culturales, no solo heredamos conocimientos, sino también una forma de interpretar la vida y relacionarnos con los demás. Estas bases nos brindan estabilidad, sentido de pertenencia y una guía ética que influye en nuestras decisiones y aspiraciones. Al integrar estas lecciones en nuestra formación, no solo damos continuidad al legado familiar, sino que también creamos la oportunidad de enriquecerlo y adaptarlo a los desafíos de nuestra época, asegurando así que nuestras raíces sean el soporte de nuestro crecimiento y contribución al mundo.

Cada elemento del verso Òwónrín-Ògúndá nos recuerda que " Ìşẹ̀şe " no solo es tradición, sino también la base para comprender nuestro lugar en el mundo. Al priorizar la conexión con Olódùmarè, el Orí y los ancestros, afirmamos nuestra identidad y preservamos el legado que nos define. Practicar " Ìşẹ̀şe " es honrar la sabiduría ancestral y transmitirla a futuras generaciones como un acto de continuidad y pertenencia.

Ahora bien, me gustaría resaltar de manera particular el tema de honrar a los padres y ancestros porque este asegura la continuidad del linaje y de las tradiciones. Los ancestros son los guardianes de la sabiduría acumulada y el vínculo con nuestras raíces.

Atender a los difuntos es una expresión universal de " Ìşẹ̀şe." En este punto, exploramos prácticas representativas de distintas culturas:

México: Altares con cempasúchil, pan de muerto, calaveritas y tequila.

Cuba: Rezos, girasoles, bóvedas espirituales, fotografías y café fuerte como ofrenda, etc...

Venezuela: Hallacas, arepas, papelón con limón y flores como gladiolos.

Puerto Rico: Rosarios cantados, arroz con gandules y ron.

Inglaterra: Amapolas rojas y té en memoria de los caídos.

Japón: Linternas flotantes, sake y crisantemos en el Obon.

¿Sería saludable alterar este tipo Ìşẹ̀şe?, ¿sería de agrado de los fundadores de nuestros linajes familiares y religiosos?, lo dejo a criterios e interpretaciones.

Nota: "Cuando nos alejamos de nuestras tradiciones y costumbres, rompemos el vínculo con nuestras raíces, con aquello que nos da sentido y pertenencia. Es en esas prácticas heredadas donde reside la esencia de quienes somos; al abandonarlas, corremos el riesgo de convertirnos en una sombra de nuestra verdadera identidad, desconectados de nuestra historia y de nuestra propia humanidad. Sin embargo, ir en busca de nuestros orígenes no significa desechar la evolución particular de estas prácticas, sino encontrar en ellas el reflejo de nosotros mismos, reconocer nuestra esencia y reconciliarnos con lo que nos define como individuos y como parte de una comunidad."

Bendiciones a todos, espero le sea útil.

AutorDr. C. Enrique Orozco Rubio

Psicólogo, etnólogo, doctor en Ciencias Sociológicas y Oluwo Ifayemi.