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El pensamiento mágico y la fe son enemigos de Ifá

Dr. C. Enrique Orozco Rubio7 min de lecturaArtículo 07 de 55
Consejo tradicional yorùbá reunido bajo un árbol sagrado

A raíz de esta segunda parte del programa sobre la adivinación se ha generado sana incertidumbre sobre lo que planteaba en dicho dialogo sobre la magia y la fe, algunos hermanos me han hecho llegar sus interrogantes al respecto y con mucho gusto les comparto una idea más extendida de por qué lo planteado. Recalcando que es un criterio muy personal que no busca comulgar o contentar, solo es el fruto de mi experiencia de vida. De ante mano disculpen lo extenso del artículo, Bendiciones.

¨YO NO TENGO FE EN QUE VA A HACER ASÍ, YO TENGO CERTEZA DE QUE ASÍ SERÁ¨.

¨IFÁ, LEJOS DE SUSTENTARSE EN LA FE CIEGA, OPERA SOBRE LA BASE DE LA CERTEZA¨.

Introducción

El pensamiento mágico, entendido como la creencia en la existencia de fuerzas sobrenaturales que intervienen directamente en la vida cotidiana sin necesidad de acción humana consciente, ha sido un componente persistente en diversas tradiciones espirituales y religiosas. En el contexto de Ifá, esta concepción puede transformarse en un obstáculo significativo para el desarrollo personal y espiritual del individuo, al generar la ilusión de que las deidades o el padrino son los únicos responsables de resolver sus problemas.

Existe una concepción errónea y extendida en torno a la figura de Òrúnmìlà y el papel de las divinidades y hasta el padrino en la tradición de Ifá. Muchas personas esperan que las deidades actúen como proveedores directos de bienes materiales, relaciones o situaciones deseadas. Sin embargo, Òrúnmìlà no otorga carros, casas, parejas, hijos ni riquezas. Su verdadera función es mucho más profunda y transformadora: Òrúnmìlà nos concede el poder de la información a través de un odù, orientándonos para que podamos manifestar, por mérito propio, las bendiciones que nos corresponden.

Òrúnmìlà es el depositario del conocimiento universal y, a través del odù, nos transmite información crucial sobre nuestro destino. Un odù no es simplemente un conjunto de símbolos o narrativas; es un mapa espiritual que revela patrones de comportamiento, desafíos y oportunidades en nuestra vida. Su propósito no es resolver nuestros problemas directamente, sino proporcionarnos la orientación necesaria para que podamos hacerlo por nosotros mismos.

El odù actúa como una brújula: indica la dirección correcta, pero somos nosotros quienes debemos caminar el camino. La información revelada por Ifá no es un fin en sí mismo, sino el inicio de un proceso de reflexión, transformación y acción consciente.

El "Milagro" Radica en la Acción

El verdadero milagro no reside en el acto de la adivinación ni en el poder místico de los oráculos. El milagro radica en la capacidad del individuo para tomar la información recibida y transformarla en acciones concretas que modifiquen su realidad. El conocimiento sin acción es estéril; es la aplicación de ese conocimiento lo que genera cambios tangibles.

Cuando se realiza un ìtan o un dafá, las divinidades ya han cumplido su parte. Han proporcionado el mensaje, han revelado las claves del destino. A partir de ese momento, la responsabilidad recae en el individuo. Saber qué hacer y cómo activar las potencialidades de tu propio destino es un privilegio, pero también una carga: implica que el éxito o el fracaso dependen, en última instancia, de tu capacidad para actuar.

La Autonomía Espiritual y la Responsabilidad Personal

En Ifá, no existe espacio para la pasividad. La autonomía espiritual es un principio fundamental: cada persona es responsable de su propio crecimiento y bienestar. Las divinidades y los padrinos no son máquinas de conceder deseos ni guardianes de soluciones mágicas. Son guías, facilitadores del conocimiento que permite a cada individuo tomar el control de su vida.

Este enfoque libera al ser humano de la dependencia emocional y espiritual. No hay excusas para la inacción cuando se posee el conocimiento necesario para transformar la realidad. La verdadera espiritualidad no se mide por la cantidad de rituales realizados o las ofrendas entregadas, sino por la capacidad de integrar la sabiduría de Ifá en la vida diaria y traducirla en acciones concretas.

Òrúnmìlà no es un dispensador de bienes materiales ni un solucionador de problemas inmediatos. Su verdadero don es la información, el conocimiento profundo del destino y la orientación para vivir de manera consciente y responsable. Las divinidades, a través del ìtan o el dafá, ya han hecho su parte: han revelado las verdades necesarias. El resto es tuyo. El milagro radica en tu acción, en tu capacidad de asumir la información, aplicarla y transformar tu vida. En Ifá, el poder no está en la fe ciega, sino en la certeza que nace del conocimiento y la acción consciente.

NO TENGO NADA EN CONTRA DE LA FE Y LA MAGIA, PERO PREFIERO LA CERTEZA.

El pensamiento mágico ofrece una solución rápida y emocionalmente reconfortante a los problemas de la existencia: delegar la responsabilidad en fuerzas externas. Esta postura genera una dependencia psicológica, donde el individuo espera que el milagro ocurra sin tomar acciones concretas para transformar su realidad. En Ifá, este enfoque puede manifestarse en la creencia de que basta con realizar un sacrificio o una consulta para que los problemas desaparezcan por arte de magia, sin reflexionar sobre la propia responsabilidad en el proceso de cambio.

El peligro radica en que esta actitud inmoviliza. La persona se acomoda en la idea de que el padrino, el orisha, el muerto o Ifá resolverán sus dificultades sin necesidad de esfuerzo personal. Este tipo de pensamiento perpetúa la inacción, convirtiendo al individuo en un espectador pasivo de su propia vida.

El Milagro y la Ciencia: Entre lo Inexplicable y la Certeza

El concepto de milagro surge precisamente de la incapacidad de la ciencia para explicar ciertos fenómenos. Sin embargo, un milagro no es más que un evento cuya causa aún no comprendemos. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de fenómenos que fueron considerados mágicos hasta que la ciencia descubrió sus fundamentos. La electricidad, la comunicación a distancia o incluso las vacunas fueron, en su momento, vistos como manifestaciones inexplicables o casi sobrenaturales.

En este sentido, el "milagro" existe solo mientras la ciencia no ofrece una explicación. Una vez que se comprende el mecanismo que lo produce, deja de ser magia para convertirse en certeza. Esto no significa que lo espiritual pierda su valor, sino que su interpretación cambia cuando comprendemos mejor la naturaleza de la realidad.

Fe y Certeza: Conceptos Fundamentales y Diferenciados

Una confusión común en el ámbito espiritual es la equiparación entre fe y certeza. La fe se define como la creencia en algo sin necesidad de pruebas tangibles. Es un acto de confianza ciega que no depende de la evidencia. En cambio, la certeza es el conocimiento basado en la evidencia, la experiencia y la comprensión de los principios que rigen un fenómeno.

Desde la perspectiva de Ifá, el sistema no opera sobre la base de la fe ciega, sino sobre la certeza. Ifá es un conocimiento estructurado que se moviliza a través de la observación, la experiencia y la interpretación de patrones universales que permiten anticipar y comprender la realidad. La adivinación en Ifá no es un acto mágico, sino un proceso metodológico que, mediante el estudio profundo y la interpretación precisa, brinda herramientas para la toma de decisiones conscientes.

Ifá: Un Camino de Certeza y Acción Consciente

En Ifá, la consulta no es el fin, sino el principio de un proceso de transformación personal. Ifá proporciona diagnósticos y recomendaciones, pero la verdadera responsabilidad recae en el individuo, quien debe actuar en consecuencia para generar el cambio deseado. Pensar que Ifá o el padrino resolverán los problemas sin la participación activa del consultante es una distorsión del propósito original del sistema.

La sabiduría de Ifá enseña que el éxito personal se construye sobre la base de la acción consciente y la responsabilidad individual. La intervención de los orísha o de los rituales no sustituye el esfuerzo personal; más bien, actúa como un catalizador que potencia las acciones del individuo en su camino hacia el equilibrio y la prosperidad.

Conclusión

El pensamiento mágico puede ofrecer consuelo temporal, pero a largo plazo inmoviliza y perpetúa la dependencia de fuerzas externas. En contraste, Ifá no es un sistema de fe, sino de certeza, basado en el conocimiento, la experiencia y la acción consciente. El verdadero poder de Ifá radica en su capacidad para guiar al individuo hacia la comprensión de su propia responsabilidad en la construcción de su destino. Asumir esta responsabilidad es el primer paso para salir de la zona de confort y abrazar el cambio verdadero.

Espero satisfacer las interrogantes de los hermanos, cualquier duda estoy a las órdenes. Bendiciones.

AutorDr. C. Enrique Orozco Rubio

Psicólogo, etnólogo, doctor en Ciencias Sociológicas y Oluwo Ifayemi.